Archive for the ‘ cambios ’ Category

El papel de la red

Leo, gracias a un re-twitt de @aasuero, un artículo de Ramón Lobo, titulado “Periodismo, papel, Internet y Eskup“.

En él, además de (en su parte final) hablar de la red social promocionada por el diario El País, también habla del periodismo, diciendo que no cree en el Periodismo ciudadano, porque no cree en el Ciudadano-Periodista del mismo modo que no cree en el Ciudadano-dentista.

Con todo, pienso que la orientación del artículo, aunque tenga su interés, peca de un cierto exclusivismo profesional.

Yo, que aún sigo buscando un futuro profesional estable en la informática, con todo, pienso que hay una cosa, cada vez, más clara: nos guste o no, cualquier negocio basado, principalmente, en la información (sea en su elaboración, gestión, remezcla, resumen,etc.) se va a topar con que el suelo bajo sus pies siempre se va a estar moviendo, y que, le guste más o menos, que su trabajo se va a democratizar.

¿Qué significa? Pues que los modelos de negocio de la información tienen (y tendrán) una alta volatilidad y, sobre todo, que no tienen -ni deberían tener nunca- limitaciones mayores que lo que estemos dispuestos a hacer con ella, con la -tal vez- única salvedad de los datos personales, puesto que estes, ya entran en contacto directo con las personas a las que referencian.

Por todo ello, podemos hablar de intrusismo en nuestras profesiones, podemos decir -cuando es verdad-, que no hay como una persona formada en una profesión, para realizarla. Con todo, decir que el periodismo ciudadano es algo en lo que no hay que creer, es como decir que una persona de formación media no es capaz de escribir un buen artículo, lo que, sencillamente, pienso que es un error.

Y si la profesión periodística es, según el propio Ramón Lobo:

Los periodistas damos noticias, contamos historias y desvelamos lo que alguien desea ocultar en beneficio propio o de un grupo. Los periodistas somos, en el mejor de los casos, unos tocahuevos profesionales, piedras en el zapato, gente preguntona y molesta que no persigue la palmada ni el halago del poder sea cual sea su forma y talante.

Entonces, esa profesión está viviendo una de sus mayores revoluciones, y uno de sus mejores momentos, puesto que, si se aprovechan las sinergias del periodismo ciudadano (pues todos conocemos alguna historia, todos tenemos algo que contar), todos saldremos beneficiados.

Los periodistas de carrera, porque tendrán aún más fuentes -e, incluso, más fiables- de documentación; y, porque, además de su ejercicio profesional, tendrán mucho más público al que dar cursos (una vía de crecimiento personal e intercambio de opinión, así como de financiación de alta calidad).

Los demás humanos (no sólo ciudadanos), porque se abrirán ante nosotros, muchos más foros en los que intercambiar opiniones, cotejar informaciones, y, en suma, elaborar el conocimiento, de una forma mucho más abierta, colaborativa, y -con gran seguridad- mejor.

Por todo ello, me gustaría que, ya desde esta entrada, se fomentara un debate abierto sobre los caminos del papel, o, mejor dicho, el papel de la red, y de las personas que se encuentran por este medio, en los medios informativos del futuro. Eso sí, teniendo en cuenta que, por mucho que se quiera, porque una información esté en la red, nunca va a ser de 2ª división, y que, si se quiere -y se sabe cómo-, va a poder ser tanto o mucho más cotejada, que cualquier información “en papel”.

Por último, decir que, con todo, el papel no está muerto, a mi ver. Tiene mucha vida, pero hay que saber dársela. Seguramente, en los próximos años veremos como los medios en papel adelgazan, pero, aún así, se convierten en el vehículo ideal para servir de “enlace” de las personas con el mundo de la información que vive, crece y evoluciona en Internet.

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Cluetrain, 10 años después

Acabo de conocerlo. Sí: este documento, que tiene 10 años, recomendado por grandes nombres de la internet (y del conocimiento) pasado y actual (probablemente, también futuro), ha sido descubierto por mi a día de ayer, unos 10 años después de su publicación.

Lo más curioso del tema, es que, aunque hay gente que nos dice que ya ha sido superado, sigue habiendo muchas organizaciones que aún necesitan sobremanera que sus directivos lean esto.

De hecho, empresas que se esperaría que lo cumplieran totalmente, por estar en sectores novedosos, necesitan imperiosamente darse cuenta de lo que dice el llamado Manifiesto Cluetrain.

Este, nos da una visión de los mercados como conversaciones, y de los mercados interconectados como aquellos que ganan en inteligencia frente a los convencionales y que exigen más de las empresas con las que contratan, y que pueden cambiar de empresa instantáneamente, y demandan más y mejores servicios, pero, sobre todo: claridad.

Esa claridad que las empresas suelen dejar en el baúl de los recuerdos, sustituyéndola por frases rimbombantes, parafernalia, y una publicidad contra la que ya estamos “vacunados” y que nos hace, finalmente, rechazar el producto.

En resumen: Empresas del mundo, si quereis que compremos vuestros productos, hacednos caso; en caso contrario, estáis empezando a poner la primera piedra de vuestra lápida corporativa o empresarial.

Creatividad, inteligencia y diversidad

Siempre se ha valorado la inteligencia. Aún hoy, sigue siendo mirado con lupa el tan traído tema de la inteligencia.

Sin embargo, hay un problema muy hondo en nuestros sistemas educativos, que heredamos de una concepción decimonónica: el de la (a veces, incluso interesada) disgregación de cuerpo y mente.

También podemos verlo desde la óptica de la falta de integración en nuestros sistemas educativos del binomio mente-cuerpo, que, lejos de ser dos cosas separadas, tienen una interrelación tan estrecha, que no se puede hablar de una cosa sin hablar de la otra.

En el siguiente video se habla de ello, pienso que sería muy importante verlo,y darse cuenta de que podemos cambiar el mundo con cosas sencillas y potentes que integren ambas cosas: la mente y el cuerpo.

Espero que sea el video de vuestro agrado:

Televisión: Divas 1.0 vs. Musas 2.0 (Parte I)

En los medios de comunicación, internet supone, muchas veces, más que una nueva vía. Realmente, de alguna forma, ha cambiado el paradigma de comunicación unidireccional a una comunicación multidireccional.

Incluso en medios abanderados de la comunicación “más bien” unidireccional, hay algunos ejemplos de apertura al contenido de los receptores, que aúnan la presentación de unos contenidos con la retroalimentación por parte de los receptores de esos contenidos.

Todo esto viene al cambio que parece haber en ciertas actitudes en los medios que se vehiculan, principalmente, por la red.

Una de las actitudes que ha cambiado de los medios tradicionales y los de internet es las consecuencias comunes de la popularidad de un programa o persona “visible” de un programa.

Si los medios “tradicionales” (o 1.0, como se suelen llamar a veces), son más bien unidireccionales, con lo cual son un grupo de personas las que, efectivamente, llevan el peso y el mérito del programa, en los programas de televisión por la red, resulta que algunas, o incluso muchas, de las ideas del programa vienen directamente de sus seguidores.

Pero existe algo más: la cercanía. Si muchas veces, hemos dicho que la radio, máximo en ciertos programas es más próxima que la televisión (donde generalmente, sólo se llama a las personas -o las personas llaman- para la participación en concursos; mientras en la radio, a veces tiene un trasfondo de escucha), también la televisión 2.0 es más cercana que la televisión convencional.

Y esto se da porque, como pasará un poco más tibiamente en la TDT, la Red es un medio muy segmentado, y, evidentemente, un medio que no sea cercano, raramente llegará a tener una cierta cantidad de seguidores fijos, o, al menos, habituales.

De ahí que, a veces, personas bastante tímidas se vean delante de una cámara de una tv 2.0, donde raramente lo harían delante de la cámara de una televisión convencional. ¿Por qué? porque, en este medio, prima, probablemente, la cercanía y la identificación de alguna manera con el interlocutor (el que sea “una persona como tú y como yo”) frente a la sofisticación o una imagen determinada, como ha sido muchas veces en la parrilla catódica convencional.

Por otra parte, también el desparpajo tiene su cabida en las televisiones 2.0, así como el humor.